¿Se puede ahorrar gastando?


Sí, aunque suene contradictorio, tú puedes ahorrar gastando. Aquí te decimos en 4 pasos cómo ganarle a tu cuenta de nómina y chequera y cómo hacer que tu tarjeta de crédito trabaje a tu favor.
Por Bernardo Melgoza G.

Seguramente alguna vez has pensado: "si mi compañero de oficina gana lo mismo que yo, ¿cómo es posible que él pueda viajar constantemente, que compre los gadgets de moda como la nueva tablet, el teléfono ultra-fashion?, mientras que a mí se me acaba la quincena pagando las tarjetas, la hipoteca, la luz, el teléfono, los celulares, incluso a veces, hasta quedo a deber las colegiaturas".
Una y otra vez, te preguntas, "¿cómo es posible que haya personas, como mi compañero de trabajo que percibe un sueldo igual al mío y pueda comprar muchas cosas y darse sus gustos, o incluso mi vecino, que gana menos que yo, también puede hacer lo mismo? ¿Cómo le hacen?"

La respuesta está en aprender a ahorrar gastando. Si, así de simple. Aunque suene contradictorio hay gastos que realizarás periódicamente a lo largo de tu ciclo de vida, tan simples como el pago del celular, la suscripción a esa revista de deportes que tanto te gusta, o el pago mensual del servicio de televisión por cable. Habrá otros gastos más importantes como el pago de las colegiaturas, la hipoteca, los doctores, los seguros de auto, de vida y claro, el de gastos médicos mayores. Muchas veces el pago de estos servicios representa hasta el 80% de tu gasto mensual.
Pero no te angusties, a continuación te daremos 4 pasos, si los sigues al pie de la letra, te ayudarán a identificar cómo ahorrar gastando.

Primer paso: identifica tu ahorro
Antes que otra cosa, debes elaborar tu presupuesto mensual basado en los gastos que mencionamos; una vez que identificaste el monto fijo mensual, compáralo con tu ingreso familiar, si el ingreso es mayor que el gasto entonces puedes seguir con el paso siguiente. Si tus gastos son mayores que tu ingreso, de manera urgente tendrás que reducir o eliminar alguno de esos lujitos que te podrían dejar en la bancarrota más adelante.

Segundo paso: gánale a la chequera o a la cuenta de nómina
Aquí, lo que te conviene es abrir una cuenta de inversión con el objetivo "imprevistos", e insisto, debe ser una cuenta de inversión, porque dejar el dinero en la tarjeta de débito o chequera es muy pero muy peligroso, ya que corres el riesgo de que te hagan cargos fantasmas a tu tarjeta de debito o nomina o te sorprendan con los cotidianos cargos duplicados.

Sin embargo, la razón de peso por la que no debes dejar tu dinero en tu cuenta de nómina o en tu chequera es que éstas no te pagan intereses por tu dinero, pero si te cobran por servicios que probablemente no utilizas. Si tu tarjeta de nómina te pide un mínimo o te cobra por ese concepto, la debes cancelar de inmediato, ya que es tu derecho cambiarte a otra institución donde no te cobren, o donde el costo sea menor e incluya servicios adicionales que si utilizarás como la banca por internet.

Tercer paso: gánale a las tarjetas de crédito
Elige la tarjeta que te ofrezca mayores beneficios al menor costo posible; por ejemplo, si te gusta viajar, opta por aquella tarjeta que te entregue la mayor cantidad de puntos, incluso hay algunos plásticos que te dan beneficios adicionales por cierto nivel de gasto para viajes. Esto te conviene ya que puedes intercambiar estos puntos en las líneas aéreas o cadenas de hoteles de tu preferencia.

Ahora bien, si lo que te interesa es adquirir artículos de tecnología o de cómputo, elige aquellas tarjetas que dispongan de una tienda virtual para intercambiar tus puntos. Por supuesto, elige la tarjeta que ofrezca la tasa más baja, la cuota anual menor y tarjetas adicionales gratis.

Un beneficio importantísimo de tu tarjeta de crédito son los descuentos en tus compras, identifica todos aquellos descuentos que representen el mayor porcentaje de tus gastos; así, los gastos programados en restaurantes, reparaciones y mantenimiento del auto, ropa, súper etc., te saldrán más baratos y esos ahorros lograrán que el costo de la anualidad de la tarjeta se pague solo.

Cuarto paso: gana gastando y deduciendo.
Recuerda que puedes deducir los siguientes gastos: el pago de las colegiaturas y transporte escolar, el pago del seguro de gastos médicos mayores para ti o tus dependientes, el pago de la hipoteca, tu plan privado de pensiones (también llamado Plan Personal de Retiro o PPR) y la Cuenta Personal Especial para el Ahorro (CEA). Todos estos conceptos cuentan con beneficios fiscales y pueden ayudarte a pagar menos impuestos e incluso a solicitar devoluciones.

Este cuarto paso es el que más te debe interesar y, seguramente después de que respondas la siguiente pregunta buscarás el teléfono de tu asesor y contador:

¿Cuánto te retienen en tu recibo de nómina por impuestos?
Ok, si ya tienes el número ahora súmale el de la segunda quincena, y luego multiplica esa cantidad por 12.

¿Qué te pareció el ejercicio?
Bueno, pues es tu derecho poder presentar deducciones personales en tu declaración anual. Considera que entre un PPR y la CEA puedes presentar deducciones personales hasta por aproximadamente 150 mil pesos anuales. Y si además, le sumas lo siguiente: deducción personal por concepto de intereses reales pagados a tu crédito hipotecario, de supongamos, 25 mil pesos, más los honorarios médicos, dentales y hospitalarios, seguros de gastos médicos mayores por 26 mil pesos y colegiatura de 2 hijos en bachillerato por 49 mil pesos, -considerando esto como un ejemplo*- entonces, pudieras presentar deducciones autorizadas hasta por 250 mil pesos al año. Como te habrás dado cuenta, la disciplina en el control de tu dinero y tus gastos pueden hacerte ganar y ahorrar.

Ahora que ya tienes tu cuenta de nómina sin costo, tu cuenta de inversión con el objetivo especifico para imprevistos y tu tarjeta de crédito ideal, te recomiendo lo siguiente:

    1.- Paga todos tus gastos programados con la tarjeta de crédito, como pueden ser los seguros, la colegiatura, comidas, luz, teléfono, agua, súper, gasolina en fin mientras más gastas más puntos ganas y estos puntos cámbialos, como tu vecino, por los viajes o intercámbialos por esa nueva tableta o tu gadget preferido, pero… ¡cuidado! Recuerda: Controla tus gastos y conviértete en un totalero, es decir como tienes identificados tus gastos con la tarjeta y tu ingreso es suficiente para cubrirlos paga el saldo total de la tarjeta, por favor NO pagues intereses, no compres cosas que no puedes pagar.

    2.- Administra tus pagos, es decir cambia la fecha límite de pago de tu tarjeta de crédito unos días después de recibir tu quincena para poder pagar el saldo total y con la segunda quincena programa el pago de la hipoteca.

    3.- Invierte todos tus ahorros mensuales. Sí claro, como ahora el plan de lealtad de tu tarjeta es quien paga tus viajes o lujitos, ya no pagas intereses de la tarjeta de crédito y además deduces con los gastos autorizados a los que tienes derecho, entonces ¡la fórmula está lista!: a invertir y a disfrutar de tus objetivos financieros como pueden ser la compra de ese coche clásico que siempre te gustó, asistir al Mundial de Futbol, la casa de campo o en la playa con la que siempre soñaste. Ya te diste cuenta que tus sueños se pueden volver realidad. ¡Enhorabuena!

*El ejemplo representado es hipotético con fines ilustrativos, para establecer un plan fiscal personalizado te recomiendo consultar con un experto como puede ser tu contador y asesor financiero o visitar la página de Sistema de Administración Tributaria (SAT) www.sat.gob.mx donde puedes encontrar información autorizada y detallada. Para conocer tus derechos consulta la Ley Federal de derechos del contribuyente.

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